el que edifica en los cielos sus altos aposentos, y sobre la tierra ha establecido su bóveda; el que llama a las aguas del mar y las derrama sobre la faz de la tierra: el SEÑOR es su nombre.

Apocalipsis 3:21

'Al vencedor, le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí­­ y me senté con mi Padre en su trono.

Apocalipsis 3:5

'Así­­ el vencedor será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida, y reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.

Colosenses 3:2

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Deuteronomio 4:39

Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazón, que el SEÑOR es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro.

Eclesiastés 3:1

Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo:

Eclesiastés 5:15

Como salió del vientre de su madre, desnudo, así­­ volverá, yéndose tal como vino; nada saca del fruto de su trabajo que pueda llevarse en la mano.

Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.

Filipenses 3:20

Porque nuestra ciudadaní­­a está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo,

Filipenses 2:9-10

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra,

Génesis 1:1-2

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin orden y vací­­a, y las tinieblas cubrí­­an la superficie del abismo, y el Espí­­ritu de Dios se moví­­a sobre la superficie de las aguas.

Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos.