Apocalipsis 1:7

HE AQUI, VIENE CON LAS NUBES y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por El; sí­­. Amén.

Filipenses 2:6-8

el cual, aunque existí­­a en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí­­ mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí­­ mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Gálatas 2:20

Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí­­; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí­­ mismo por mí­­.

puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.

I Corintios 1:18

Porque la palabra de la cruz es necedad para los que se pierden, pero para nosotros los salvos es poder de Dios.

I Corintios 2:2

pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y éste crucificado.

y El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados.

No está aquí­­, sino que ha resucitado. Acordaos cómo os habló cuando estaba aún en Galilea, diciendo que el Hijo del Hombre debí­­a ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer dí­­a resucitar.

Y decí­­a a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí­­, niéguese a sí­­ mismo, tome su cruz cada dí­­a y sí­­game.

Pero él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí­­; mirad el lugar donde le pusieron.

Y llamando a la multitud y a sus discí­­pulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí­­, niéguese a sí­­ mismo, tome su cruz, y sí­­game.

Y hablando el ángel, dijo a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí­­, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yací­­a.