Efesios 3:20-21

Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, a El sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Filipenses 4:8

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espí­­ritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.

I Corintios 1:10

Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.

I Corintios 3:18

Nadie se engañe a sí­­ mismo. Si alguno de vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio a fin de llegar a ser sabio.

I Corintios 2:11

Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espí­­ritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espí­­ritu de Dios.

Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espí­­ritu , poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo.

Isaí­as 55:8

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos--declara el SEÑOR.

Isaí­as 55:7

Abandone el impí­­o su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al SEÑOR, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar.

Hice un pacto con mis ojos, ¿cómo podí­­a entonces mirar a una virgen?

Lucas 12:22-23

Y dijo a sus discí­­pulos: Por eso os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. Porque la vida es más que el alimento, y el cuerpo más que la ropa.

Marcos 7:20-23

Y decí­­a: Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre.