Colosenses 3:5

Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatrí­­a.

Colosenses 3:9-10

Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador.

Gálatas 5:22-23

En cambio, el fruto del Espí­­ritu es amor, alegrí­­a, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.

Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios,

--Arrepiéntanse y bautí­­cese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados --les contestó Pedro--, y recibirán el don del Espí­­ritu Santo.

I Corintios 1:10

Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armoní­­a y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito.

II Corintios 3:18

Así­­, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos* como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espí­­ritu.

II Tesalonicenses 3:5

Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró.

Rásguense el corazón y no las vestiduras. Vuélvanse al Señor su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, cambia de parecer y no castiga.

pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar: "Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca."

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así­­ podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.