Apocalipsis 3:20

He aquí­­, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Deuteronomio 13:4

En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.

Filipenses 4:9

Lo que aprendisteis y recibisteis y oí­­steis y visteis en mí­­, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

Aquel, pues, que os suministra el Espí­­ritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oí­­r con fe?

Génesis 26:4-5

Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.

Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oí­­an.

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Lo que habéis oí­­do desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oí­­do desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oí­­dos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.

Isaí­as 65:1

Fui buscado por los que no preguntaban por mí­­; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí­­, heme aquí­­.

Jeremí­as 33:3

Clama a mí­­, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.