Cantar de los Cantares 4:7

Toda tú eres hermosa, amiga mí­­a, Y en ti no hay mancha.

Colosenses 3:18-19

Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Deuteronomio 24:5

Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó.

Efesios 5:25-26

Maridos, amad a vuestras mujeres, así­­ como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí­­ mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

Efesios 5:22-23

Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así­­ como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.

Así­­ también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí­­ mismo se ama.

Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí­­ mismo; y la mujer respete a su marido.

Génesis 2:18

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

Génesis 2:22-24

Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

I Corintios 7:2

pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.