Eclesiastés 11:10

Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.

I Corintios 6:19-20

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espí­­ritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espí­­ritu, los cuales son de Dios.

I Timoteo 4:8

porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así­­ como prospera tu alma.

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

Al oí­­r esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

Proverbios 17:22

El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espí­­ritu triste seca los huesos.

Proverbios 16:24

Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los huesos.

Proverbios 3:7-8

No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.

Proverbios 13:12

La esperanza que se demora es tormento del corazón; Pero árbol de vida es el deseo cumplido.

El sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.

Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.