II Reyes 6:1-33 RVR95

II Reyes 6:1-33

Eliseo hace flotar el hacha

1 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: --Mira, el lugar en que vivimos contigo es estrecho para nosotros.

2 Vayamos ahora al Jordán, tomemos cada uno una viga y hagamos allí­ un lugar donde habitar. --Id, pues --respondió Eliseo.

3 --Te rogamos que vengas con tus siervos --dijo uno. --Iré --respondió él.

4 Se fue, pues, con ellos y, cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera.

5 Pero aconteció que mientras uno derribaba un árbol se le cayó el hacha al agua, y gritó diciendo: --¡Ah, señor mí­o, era prestada!

6 --¿Dónde cayó? --preguntó el varón de Dios. Él le mostró el lugar. Entonces Eliseo cortó un palo, lo echó allí­ e hizo flotar el hacha.

7 --Recógela --dijo Eliseo. El otro extendió la mano y la recogió.

Eliseo y los sirios

8 Estaba el rey de Siria en guerra contra Israel, y en consejo con sus siervos dijo: "En tal y tal lugar estará mi campamento".

9 Entonces el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: "No pases por tal lugar, porque los sirios van hacia allá".

10 De manera que el rey de Israel enviaba gente a aquel lugar que el varón de Dios le habí­a dicho. Así­ lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse.

11 El corazón del rey de Siria se turbó por esto, así­ que llamó a sus siervos y les dijo: --¿No me descubriréis vosotros quién de los nuestros está de parte del rey de Israel?

12 Uno de los siervos respondió: --No, rey y señor mí­o; el profeta Eliseo, que está en Israel, es el que hace saber al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu habitación más secreta.

13 El rey ordenó: --Id y ved dónde está, para que yo enví­e a apresarlo. Alguien le dijo: --Está en Dotán.

14 Y el rey envió allí­ gente de a caballo, carros y un gran ejército, los cuales llegaron de noche y sitiaron la ciudad.

15 El criado que serví­a al varón de Dios se levantó de mañana y salió. Al ver que el ejército tení­a sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros, dijo a Eliseo: --¡Ah, señor mí­o! ¿qué haremos?

16 Eliseo respondió: --No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.

17 Y oró Eliseo, diciendo: "Te ruego, Jehová, que abras sus ojos para que vea". Jehová abrió entonces los ojos del criado, y este vio que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

18 Cuando los sirios descendí­an hacia él, oró Eliseo a Jehová, y dijo: "Te ruego que hieras con ceguera a esta gente". Y Jehová los hirió con ceguera, conforme a la petición de Eliseo.

19 Después les dijo Eliseo: "No es este el camino ni es esta la ciudad; seguidme y yo os guiaré al hombre que buscáis". Y los guió a Samaria.

20 Cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: "Jehová, abre los ojos de estos para que vean". Jehová les abrió los ojos y vieron que se hallaban en medio de Samaria.

21 Al verlos el rey de Israel, le preguntó a Eliseo: --¿Los mataré, padre mí­o?

22 Él le respondió: --No los mates. ¿Matarí­as tú a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Sí­rveles pan y agua; que coman y beban, y que vuelvan a sus señores.

23 Entonces se les preparó una gran comida. Cuando hubieron comido y bebido, los despidió, y ellos volvieron a su señor. Y nunca más vinieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel.

Eliseo y el sitio de Samaria

24 Después de esto aconteció que Ben-adad, rey de Siria, reunió todo su ejército, subió y sitió a Samaria.

25 A consecuencia de aquel sitio, hubo una gran hambruna en Samaria; tan duro era, que la cabeza de un asno se vendí­a por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata.

26 Al pasar un dí­a el rey de Israel por el muro, una mujer le gritó: --Ayúdanos, rey y señor mí­o.

27 El rey respondió: --Si no te salva Jehová, ¿con qué te puedo salvar yo? ¿Con lo del granero o del lagar?

28 Y añadió el rey: --¿Qué tienes? Ella respondió: --Esta mujer me dijo: "Trae acá a tu hijo, nos lo comemos hoy y mañana comeremos al mí­o".

29 Cocimos, pues, a mi hijo, y nos lo comimos. Al dí­a siguiente yo le dije: "Trae acá a tu hijo para que nos lo comamos". Pero ella ha escondido a su hijo.

30 Cuando el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, pasó por el muro y el pueblo vio las ropas ásperas que traí­a ceñidas a su cuerpo.

31 Y el rey exclamó: "Traiga Dios sobre mí­ el peor de los castigos, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat queda hoy sobre sus hombros".

32 Eliseo estaba sentado en su casa, y con él estaban sentados los ancianos. El rey le habí­a enviado un hombre, pero antes que el mensajero llegara, Eliseo dijo a los ancianos: --¿No habéis visto cómo este hijo de homicida enví­a a cortarme la cabeza? Mirad, pues, cuando llegue el mensajero cerrad la puerta e impedidle entrar. ¿Acaso no se oye tras él el ruido de los pasos de su amo?

33 Aún estaba hablando con ellos, cuando el mensajero descendió adonde él estaba y le dijo: --Ciertamente todo este mal viene de Jehová. ¿Qué puedo esperar ya de él?

II Reyes
(2 R. 6:1-33)

Su abreviatura es 2 R. (Antiguo Testamento), pertenece al tipo de libros Libros históricos. Hace referencia a acontecimientos importantes.

Capítulo 6 del libro II Reyes (2 R.) - Biblia versión Reina Valera 1995 (RVR95)

Versículo del día

Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espí­ritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

II Corintios 7:1 (LBLA)