Colosenses 3:5

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatrí­­a.

Eclesiastés 4:4

He visto asimismo que toda obra bien hecha despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espí­­ritu.

Eclesiastés 5:11

Cuando aumentan los bienes, aumentan también quienes los consumen. ¿Qué beneficio, pues, tendrá su dueño, aparte de verlos con sus propios ojos?

Gálatas 5:16

Digo, pues: Andad en el Espí­­ritu, y no satisfagáis los deseos de la carne,

Gálatas 5:13

Vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino serví­­os por amor los unos a los otros,

Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo con espí­­ritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

I Corintios 7:2

Sin embargo, por causa de las fornicaciones tenga cada uno su propia mujer, y tenga cada una su propio marido.

I Corintios 6:12

Todas las cosas me son lí­­citas, pero no todas convienen; todas las cosas me son lí­­citas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna.

I Corintios 10:13

No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla.

Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

porque nada de lo que hay en el mundo --los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida-- proviene del Padre, sino del mundo.