Deuteronomio 6:6-7

"Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes.

Deuteronomio 4:40

Guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus dí­­as sobre la tierra que Jehová, tu Dios, te da para siempre".

Deuteronomio 5:29

¡Ojalá siempre tuvieran tal corazón, que me temieran y guardaran todos los dí­­as todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuera bien para siempre!

Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

Gálatas 3:26-27

porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

Hebreos 12:11

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados.

Ellos dijeron: --Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.

Hijitos, guardaos de los í­­dolos. Amén.

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él.

Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí­­ mismo, así­­ como él es puro.

I Timoteo 5:8

porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.