Hechos 7:1-60 RVR95

Hechos 7:1-60

Defensa y muerte de Esteban

1 El Sumo sacerdote dijo entonces: --¿Es esto así­?

2 Esteban dijo: --Hermanos y padres, oí­d: El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando aún estaba en Mesopotamia, antes que viviera en Harán,

3 y le dijo: "Sal de tu tierra y de tu parentela y vete a la tierra que yo te mostraré".

4 Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí­, cuando murió su padre, Dios lo trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora.

5 No le dio herencia en ella ni aun para asentar un pie, pero prometió dársela en posesión a él y a su descendencia después de él, aunque él aún no tení­a hijo.

6 Dios le dijo que su descendencia serí­a extranjera en tierra ajena, y que los reducirí­an a servidumbre y los maltratarí­an por cuatrocientos años.

7 "Pero yo juzgaré" --dijo Dios-- "a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar".

8 Le dio el pacto de la circuncisión, y así­ Abraham engendró a Isaac, y lo circuncidó al octavo dí­a; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.

9 "Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él

10 y lo libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabidurí­a delante del faraón, rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.

11 "Hubo entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y gran tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos.

12 Cuando oyó Jacob que habí­a trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez.

13 Y en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y fue manifestado al faraón el linaje de José.

14 José envió a buscar a su padre Jacob y a toda su familia, en número de setenta y cinco personas.

15 Así­ descendió Jacob a Egipto, donde murió él y también nuestros padres,

16 los cuales fueron trasladados a Siquem y puestos en el sepulcro que Abraham, a precio de dinero, habí­a comprado a los hijos de Hamor en Siquem.

17 "Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa que Dios habí­a jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,

18 hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocí­a a José.

19 Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres hasta obligarlos a que expusieran a la muerte a sus niños para que no se propagaran.

20 En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre.

21 Pero siendo expuesto a la muerte, la hija del faraón lo recogió y lo crió como a hijo suyo.

22 Moisés fue instruido en toda la sabidurí­a de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras.

23 "Cuando cumplió la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.

24 Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, y dando muerte al egipcio, vengó al oprimido.

25 Él pensaba que sus hermanos comprendí­an que Dios les darí­a libertad por mano suya, pero ellos no lo habí­an entendido así­.

26 Al dí­a siguiente se presentó a unos de ellos que reñí­an, e intentaba ponerlos en paz, diciéndoles: "Hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro?"

27 Entonces el que maltrataba a su prójimo lo rechazó, diciendo: "¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?

28 ¿Quieres tú matarme como mataste ayer al egipcio?"

29 Al oir esta palabra, Moisés huyó y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.

30 "Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí­, en la llama de fuego de una zarza.

31 Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y al acercarse para observar, vino a él la voz del Señor:

32 "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". Y Moisés, temblando, no se atreví­a a mirar.

33 Le dijo el Señor: "Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.

34 Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, he oí­do su gemido y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto".

35 "A este Moisés, a quien habí­an rechazado diciendo: "¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?", a este envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza.

36 Este los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto por cuarenta años.

37 Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: "Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí­; a él oiréis".

38 Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí­, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida para darnos.

39 "Pero nuestros padres no quisieron obedecer, sino que lo desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto

40 cuando dijeron a Aarón: "Haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a este Moisés que nos sacó de la tierra de Egipto no sabemos qué le haya acontecido".

41 Entonces hicieron un becerro, ofrecieron sacrificio al í­dolo y en las obras de sus manos se regocijaron.

42 Dios se apartó de ellos y los entregó a que rindieran culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ""¿Acaso me ofrecisteisví­ctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años,casa de Israel?

43 Antes bien llevasteisel tabernáculo de Moloc y la estrella de vuestro dios Refán, figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues,más allá de Babilonia".

44 "Tuvieron nuestros padres el Tabernáculo del testimonio en el desierto, como habí­a ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciera conforme al modelo que habí­a visto.

45 El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres hasta los dí­as de David.

46 Este halló gracia delante de Dios y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob.

47 Pero fue Salomón quien le edificó Casa,

48 si bien el Altí­simo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta:

49 " "El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? --dice el Señor--; ¿O cuál es el lugar de mi reposo?

50 ¿No hizo mi mano todas estas cosas?"

51 "¡Duros de cerviz! ¡Incircuncisos de corazón y de oí­dos! Vosotros resistí­s siempre al Espí­ritu Santo; como vuestros padres, así­ también vosotros.

52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, a quien vosotros ahora habéis entregado y matado;

53 vosotros que recibisteis la Ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.

54 Oyendo estas cosas, se enfurecí­an en sus corazones y crují­an los dientes contra él.

55 Pero Esteban, lleno del Espí­ritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,

56 y dijo: "Veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está a la diestra de Dios".

57 Entonces ellos, gritando, se taparon los oí­dos y arremetieron a una contra él.

58 Lo echaron fuera de la ciudad y lo apedrearon. Los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.

59 Mientras lo apedreaban, Esteban oraba y decí­a: "Señor Jesús, recibe mi espí­ritu".

60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: "Señor, no les tomes en cuenta este pecado". Habiendo dicho esto, durmió.

Hechos
(Hch. 7:1-60)

Su abreviatura es Hch. (Nuevo Testamento), pertenece al tipo de libros Libros de Historia. Hace referencia a los hechos que tuvieron que afrontar los apóstoles en el camino a instituir la Iglesia cristiana.

Capítulo 7 del libro Hechos (Hch.) - Biblia versión Reina Valera 1995 (RVR95)

Versículo del día

Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espí­ritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

II Corintios 7:1 (LBLA)