Apocalipsis 7:16-17

Ya no tendrán hambre ni sed, ni el sol los abatirá, ni calor alguno, pues el Cordero en medio del trono los pastoreará y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.

II Corintios 1:3-4

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.

II Corintios 1:5

Porque así­­ como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así­­ también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo.

Isaí­as 51:12

Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú que temes al hombre mortal, y al hijo del hombre que como hierba es tratado?

No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré.

Pero el Consolador, el Espí­­ritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.

Y yo rogaré al Padre, y El os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre;

Cuando venga el Consolador, a quien yo enviaré del Padre, es decir, el Espí­­ritu de verdad que procede del Padre, El dará testimonio de mí­­,

Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.

Y que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros conforme a Cristo Jesús,

Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mí­­, tus consuelos deleitan mi alma.